Los niños de tres años ya hablan, caminan con seguridad y dejaron atrás el pañal. Se estimula de forma minuciosa el desarrollo de la comunicación, brindándoles un amplio vocabulario para que las palabras sean la herramienta para relacionarse positivamente, explorar y crecer. La motriz fina sigue siendo estimulada no sólo con artes manuales, material de ensarte, rompecabezas y bloques; se da un paso más y se hace una introducción a la tijera y el lápiz. Los colores y las formas son reforzados para lograr un primer paso hacia el pensamiento lógico.


